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MENSAJEROS DE NUESTROS ORIGENES |
LOS COMETAS
Hay más de mil cometas conocidos, pero el número aumenta casi todos los años.
La mayoria de estos cuerpos tienen órbitas más excéntricas y alargadas que la de los planetas, con períodos entre 3.3 años y varios miles de años. Cuando un cometa se aproxima al Sol, aparece primero como cualquier asteroide; entre las órbitas de Marte y Júpiter se forma la cabellera con material evaporado . Las tres leyes son: primero, que los planetas se mueven, no en círculos con el Sol en el centro, sino en elipses, con el Sol en un foco (de los dos que tiene una elipse); segundo, que, a medida que un planeta se mueve alrededor del Sol, la línea de este a aquel pasa por arcos iguales en tiempos idénticos, lo cual significa que el planeta tiene que moverse mas rápidamente cuando esta cerca del Sol que cuando esta lejos; y, fin, tercero, que hay una relación constante entre el tiempo que el planeta invierte en dar la vuelta alrededor del Sol y su distancia de este.
Cometas: Las" Bolas de nieve" del cielo
Los antiguos, observando que los cometas aparecían y desaparecían de manera imprevisible, rodeados de una pálida cabellera y seguidos por una cola extremadamente cambiable, no tuvieron dudas: eran sin lugar a dudas "algo" que venía a trastornar el orden celeste. El hecho mismo de que los cometas no seguían el movimiento de los planetas, no hacía más que fortalecer esta creencia que llevó a atribuir a los cometas la "responsabilidad" de acontecimientos históricos generalmente graves. De este modo, durante siglos se consideró que los cometas eran mensajeros de infortunios y la aparición de un cometa era causa de grandes preocupaciones en los pueblos. En el siglo I a J. C. el escritor Plinio atribuyó la causa de la sangrienta guerra entre Julio César y Pompeyo al paso de un cometa. Lo mismo sucedió en muchas otras ocasiones; también en el año 1066, cuando el duque de Normandía Guillermo el Conquistador desembarcó en Inglaterra y mató al Rey Harold ll proclamándose nuevo rey, fue visto otro cometa. Hoy sabemos que se trataba del cometa Halley, el representante más ilustre de esta categoría de astros, que volverá a "visitar" la Tierra muchas otras veces. Dejando a un lado las supersticiones, la opinión científica sobre la naturaleza de los cometas, que nuestros antepasados compartieron, era la que Aristóteles estableció alrededor del 350 a. J.C. El gran filósofo griego formuló la teoría que tanto los cometas como los meteoros no eran otra cosa que fenómenos atmosféricos causados por vapores en ebullición que se desprendían de la Tierra y eran impulsados hacia la parte superior de la atmósfera. (Recordemos que el Universo, según la concepción aristotélica, era una sucesión de esferas concéntricas en las que estaban encastrados los cuerpos celestes con la Tierra en el centro). La convicción de Aristóteles sobre los cometas sobrevivió durante siglos y el propio Galileo no logró resolver el enigma de las trayectorias de los cometas, aunque el astrónomo Tycho de Brahe (1546-1601) ya había logrado calcular casi con total precisión sus enormes distancias de la Tierra. Sólo en la segunda mitad del siglo XVII, gracias a los estudios de Newton y de Halley, se logró saber que los cometas están bajo la influencia de la fuerza de atracción del Sol, pero que al contrario de los planetas, siguen trayectorias extremadamente alargadas. Halley calculó que las apariciones de un cometa producidas en el 1531, en el 1607 y en el 1682, debían atribuirse a un mismo objeto celeste y predijo que el cometa volvería en 1758. Halley no vivió tanto como para poder ver con sus propios ojos confirmarse la predicción. El cometa se presentó puntualmente a la cita y desde entonces se conoce con su nombre. Pero llegamos a nuestros días. Hasta hace pocos años se pensaba que los cometas eran cuerpos celestes formados por residuos cósmicos, muy similares a los meteoritos, que vagan sin meta por el sistema solar. Hoy nuestros conocimientos sobre los cometas han experimentado una revolución. El astrónomo americano
Fred Whipple ha formulado una hipótesis que concuerda perfectamente con la mayor parte de las observaciones astronómicas. Según Whipple, los cometas son como "bolas de nieve sucia", es decir que estarían formados por un conglomerado de hielos (agua, amoníaco, anhídrido carbónico) y por granos sólidos constituidos por carbono y silicatos. Los núcleos así compuestos, debido a su pequeño tamaño, livianos y compactos, son capaces de resistir la fuerza gravitacional del Sol y de los planetas, pero al mismo tiempo son bastante volátiles como para justificar la enorme nube de la cual se rodean por efecto del calor solar. Esta hipótesis explicaría también el por qué los cometas no son visibles cuando carecen de sus vistosos atributos, (la cabellera y la cola).
Así admiraban a la "Estrella"
Una reciente fotografía del cometa Ikeya-Seki tomada desde el Observatorio naval americano El famoso tapiz de Bayeux llamado así por el nombre de la ciudad de Normandía donde hoy se guarda. Reproduce una de las primeras representaciones estilizadas del cometa Halley Es el año 1066 e Inglaterra está invadida por los normandos. En el tapiz, en un lado el estupor del pueblo por el paso del cometa se muestra por la leyenda en latín "Isti mirant stella", en el otro lado el terror del rey Harold está subrayado por el hecho que el soberano está escurriéndose del trono "Una ilustración sacada de la "Astronomie Populaire " un libro publicado en 1879. En ella se ve la trayectoria del cometa Halley durante su paso alrededor del Sol en el año 1843.
A la caza de Cometas
El cometa Kohoutek durante, su paso en 1973 es un un excepcional documento científico porque las fotografías tomadas desde el "sky-lab" mientras la tripulación del laboratorio espacial realizaba actividad extravehicular muestran el comportamiento de un cometa durante el período de máxima actividad. La primera fotografía, ha sido tomada el 18 de diciembre de 1973, es decir 10 días antes de que el Kohoutek transitase por el punto más próximo al Sol (perihelio). La segunda fotografía está fechada el 29 de diciembre. La cola del cometa que ha pasado el día anterior cerca del Sol se extiende en dirección opuesta a la que tenía antes del perihelio. Las otras fotografías han sido tomadas respectivamente el 30 y 3 diciembre y el 4 y 5 de enero de 1974. Otro documento histórico, la primera foto de la NASA muestra aunque vagamente, la cola de un nuevo cometa. El cometa es el Kobayashi-Millon y la foto ha sido tomada la noche del 15 de julio de 1975 en el Joint Observatory de South Baldy.

Los cometas que regresan para ser vistos una y otra vez viajan a través del Sistema Solar describiendo órbitas elípticas. La órbita del Halley (arriba) es muy alongada.
ALGUNOS COMETAS PERIODICOS
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NOMBRE |
PERIODO EN AÑOS |
ULTIMO PERIHELIO |
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Encke |
3,3 |
Agosto de 1977 |
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Tempel 2 |
5,26 |
Febrero de 1978 |
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Pons-Winnecke |
6,36 |
Noviembre de 1976 |
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Faye |
7,39 |
Febrero de 1977 |
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Arend |
7,98 |
Mayo de 1975 |
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Comas-Solé |
8,94 |
Septiembre de 1978 |
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Tuttle |
13,61 |
Marzo de 1977 |
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Olbers |
69,03 |
Junio de 1976 |
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Halley |
76,03 |
Abril de 1910 |
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Grigg-Mellish |
164,30 |
Abril de 1939 |
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Halley |
76,3 |
Febrero de 1986 |
Cometas: Los Viajeros del Espacio
Procedentes del Sistema Solar exterior, los cometas han dejado de evocar creencias supersticiosas y miedos ancestrales.
Cuando un cometa está lejos del Sol es un cuerpo frío, de algunos kilómetros de anchura, con aspecto de una gran y sucia bola de nieve. Creemos que la mayoría residen en una inmensa esfera de cometas que rodean al Sol, conocida como la Nube de Oort, en honor del astrónomo holandés Jan Oort.
Esta esfera está más allá de la órbita de los planetas más lejanos . De vez en cuando, una bola de nieve sucia sufre una alteración en su trayectoria interior hacia la luminosidad del Sol. A medida que se acerca, el hielo empieza a hervir y se forma una cabellera de gas y polvo. El material deja el cometa para formar melenas separadas que fluyen lejos del Sol.
Imágenes del cometa Iakutake
De vez en cuando un cometa pasa cerca de un planeta, generalmente Júpiter, y la gravedad de éste cambia la órbita del cometa.
Los repetidos encuentros pueden producir una órbita rutinaria que hace que el cometa regrese una y otra vez al Sistema Solar interior.
Con su ciclo de 76 años, el familiar y mejor conocido de cometa periódico.
Caroline Herschel
El trabajo como astrónoma de Caroline Lucretia Herschel no se puede disociar fácilmente del de su hermano William. Caroline dejó su país natal, Alemania, para trasladarse a Inglaterra a cuidar de la casa de su hermano y muy pronto empezó a ayudarle en sus observaciones astronómicas. Se encargó de documentar detalladamente todas las observaciones de William y contribuyó con valiosas aportaciones a su trabajo. Caroline llegó incluso a realizar algunos descubrimientos por sí misma, como la identificación de ocho cometas, y catalogó un total de 2.500 nebulosas. Tare a comenzada en 1780 con un telescopio de 150 mm construido por ella misma.
El 1 de agosto de 1786, cuando William estaba en Alemania, descubrió el primer cometa.
El segundo descubierto por Caroline, a finales de 1788, resultó ser un cometa periódico que regresaba cada 150 años.
Descubrió dos cometas en 1790 y otro a finales de 1791. Su octavo y último hallazgo fue en 1797.
"Los ancianos y los cometas han sido venerados por los mismos motivos, sus largas barbas y sus predicciones".
Jonathan Swift (1667-1745) Escritor anglo-irlandés.
Indicadores de Cometas
Generalmente, para encontrar un cometa se requiere mucho tiempo, experiencia, paciencia y un poco de suerte. Puesto que la mayoría de los cometas nuevos son débiles, busque sólo uno, durante una noche clara y sin luna, utilizando un telescopio con un campo visual ancho. Busque en una zona, moviendo el telescopio lentamente para determinar las estrellas y los objetos vagos que hay en cada campo visual.
El cielo está lleno de objetos vagos como galaxias, nebulosas y cúmulos de estrellas, muchos de los cuales son fáciles de confundir con cometas. Si el cielo está muy oscuro, pronto podrá encontrar alguno. Cuando lo consiga, localice su posición cuidadosamente en un atlas de estrellas o en el mapa de la constelación de algún libro de astronomía. Si en el mapa no hay señalado ningún objeto difuso allí, al día siguiente compruebe si se ha movido.
Si encuentra un objeto borroso y cree que es un cometa, corrobore que se ha movido la noche siguiente. Asegúrese bien y, si hace falta, compruébelo con otro observador más experto. Luego informe al Central Bureau for Astronomical Telegrame (CBAT)(*), proporcionando la posición exacta, una descripción detallada y la estimación de su luminosidad. Si informa del cometa antes que lo vea alguien más, llevará su nombre.
(*)Central Bureau for Astronomical Telegrame (CBAT)
INTERNATIONAL ASTRONOMICAL UNION
Mailstop 18, Smithsoniam Astrophisical Observatory, Cambridge, MA 02138, USA
Dos buscadores de cometas
A finales de 1973, el cometa Kohoutek pasó cerca del Sol, despertando el interés de mucha gente, pero no fue tan brillante como se esperaba. Casi nadie observó un segundo cometa, casi tan brillante como el Kohoutek, que rodeó el Sol meses más tarde. Detectado desde Adelaida (Australia), fue el segundo cometa descubierto por William Bradfield.
Desde entonces, Bradfield ha descubierto casi más cometas visualmente -es decir, con el ocular de su telescopio- que ninguna otra persona. En una época encontró dos cometas en diez días y después de dieciséis descubrimientos aún persevera.
Mientras William Bradfield busca con el ocular, como hacen la mayoría de los aficionados, Carolyn Spellman Shoemakerbusca películas fotográficas para cometas y asteroides.
Carolyn Shoemaker empezó su carrera de astrónomía ayudando a su marido Eugene. En 1981 los Shoemaker estaban haciendo fotografías con el telescopio de 450 mm de Mount Palomar y el "ojo de águila de Carolyn", como dice su marido, empezó a encontrar objetos nuevos.
En 1983 Carolyn encontró su primer cometa. En 1991 ya eran veintiuno, y en 1993, treinta. Muchos cometas llevan su nombre.