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BOMBARDEO ESPACIAL |
METEORITOS
Entre los planetas hay una sorprendente cantidad de material de deshecho cósmico. En su mayor parte es el sobrante de cuando los planetas se formaron.
Cuando algunos de estos restos cruzan la órbita de la Tierra, caen y se incendian en las capas atmosféricas debido a la fricción.
También cuando un cuerpo impacta contra un planeta, como Marte, se desprenden de éste gran cantidad de partículas y trozos. Una pequeña parte es expulsada al espacio, y muchas veces algunos de ellos caen a la Tierra. Desde hace bastante tiempo los científicos buscan estos cuerpos porque son los que pueden llegar a dar alguna evidencia de vida en otro planeta.
Están también las lluvias de meteoritos, que ocurren en distintas épocas del año. Esto ocurre cuando un cometa en su viaje alrededor del Sol, deja restos de su composición en el espacio. La Tierra al pasar por el lugar donde se encuentran los restos, "choca" con éstos y ocurre la "lluvia meteórica".
Existen meteoritos de diversos tamaños. Cuando vemos que ingresa uno a la atmósfera de la Tierra en forma de "estrella fugaz" que se apaga en pocos segundos, quiere decir que era de tamaño reducido, quizás como una pelota de fútbol y se desintegra por completo. Otros son más grandes que un avión y pueden ocasionar desastres, y deja un cráter de varios kilómetros de diámetro.
El que hizo desaparecer los dinosaurios era del tamaño de una ciudad pequeña, pero lo
suficientemente grande como para estremecer la Tierra y eliminar toda forma de vida sobre ella.
Sobre la Tierra calendario unas 4.000 toneladas de material cósmico en forma de meteorito. Muchos de ellos no son visibles.

Meteoritos ingresando a la atmósfera terrestre. Foto R.O.U. (Uruguay)
LOS CRÁTERES
Son depresiones de forma circular o elíptica en la costra sólida de los planetas,
causadas por el impacto de cuerpos celestes como los Asteroides, los Cometas y los Meteoritos.
Todos los cuerpos del sistema solar caracterizados por una costra sólida (los planetas Mercurio, Venus, Tierra, Marte y muchos satélites naturales de éstos), han sido intensamente bombardeados por los cuerpos mencionados en las primeras fases de formación del sistema solar. En aquella época, alrededor de cuatro mil millones de años atrás, el espacio alrededor del Sol estaba lleno de detritos de diversos tamaños y consistencia, representando el residuo de los procesos de condensación de la nebulosa solar primordial. Atraídos por las fuerzas de gravedad de los cuerpos más grandes neo-formados, estos residuos se precipitaban con violencia sobre ellos excavando los cráteres. Los proyectiles más grandes lograban romper la costra, enfriada y consolidada desde hacía poco tiempo, provocando la salida de la lava subyacente; los más pequeños se limitaban a excavar modestas depresiones. En épocas sucesivas el bombardeo mermó, pero hoy todavía es posible que fragmentos residuales provoquen cráteres. En todos los cuerpos celestes carentes de una atmósfera consistente y de procesos geológicos activos, los signos de los cráteres han quedado inmutables aún cuando han transcurrido miles de millones de años. En la Tierra y en los otros planetas dotados de una rica atmósfera y geológicamente activos, el complejo de fenómenos dinámicos ha erosionado y borrado la mayor parte de estas antiguas cicatrices. Los pocos cráteres de los que aún quedan trazas sobre la Tierra se estudian con gran atención desde mediados del siglo XX. Un balance realizado a finales de los años 70 ha llevado a su subdivisión en tres grupos:
1) Cráteres probados, con fragmentos de meteoritos. Se trata de 13 estructuras de
pequeñas dimensiones (máximo 1.200 m. de diámetro) y de joven edad geológica (de dos millones de años a esta parte). El más famoso de ellos es el Barringer Crater de Arizona, una cavidad de 1.200 m. de diámetro, 180 m. de profundidad y con un borde levantado alrededor de 40 m. con respecto al suelo circundante. Se encuentra entre las ciudades de Winslow y Flagstaff, en un desierto cuyo substrato está compuesto de elementos calcáreos y arenosos. Fue producido algunos miles de años atrás por un meteorito metálico de 300 m. de diámetro y algunos millones de toneladas de peso.
El cuerpo principal de este fragmento cósmico se pulverizó a causa de la tremendaenergía producida por el impacto, dejando sin embargo numerosos fragmentos esparcidos debajo y alrededor del cráter.
La formación más reciente de este grupo de cráteres es la de Sikhote-Alin, en Siberia;
está constituida por 122 pequeñas cavidades producidas por un meteorito fragmentado en infinidad de partes y caído el 12 de febrero de 1947.
2) Cráteres probables, sin fragmentos de meteoritos, pero en el que hay variedades de
cuarzo que se generan como consecuencia de altas temperaturas y presiones causadas por violentos impactos. A este grupo pertenecen 78 cráteres de grandes dimensiones, de 1 a 140 km. de diámetro, y de edad muy variada. Los más antiguos se remontan a dos mil millones de años y se encuentra en Vredefort, Sudáfrica, y en Sadbury Canadá Ambos tienen un diámetro de 140 km. y son comparables a los cráteres más grandes de la Luna.
3) Cráteres posibles, carentes de fragmentos meteóricos, así, como también de minerales que demuestren un impacto, pero presentando una estructura geológica simlar a la de un cráter de impacto. Este grupo comprende 50 estructuras de hasta 50 Km. de diámetro y de diversas edades. El más antiguo se encuentra en Canadá, próximo al lago Quebec.
La distribución sobre el mapa geográfico de los principales cráteres terrestres hasta ahora determlnados muestra su concentración en el hemisferio Norte. Desde el momento en que no hay ninguna razón preferencial por la cual los impactos deban haber afectado a este hemisferio, se considera que el fenómeno es atribuible a que las investigaciones se han desarrollado con preferencia en los continentes norteamericano y europeo.
(Arriba)Cráter de Barringer en Arizona Estados Unidos de 175 metros de profundidad se formó hace unos 40.000 años